Reynisfjara y la costa sur de Islandia Aunque Islandia no está dentro del Círculo Polar Ártico, su costa sur —especialmente la playa de Reynisfjara— encarna el espíritu polar con dramáticos acantilados basálticos, olas del Atlántico Norte y arena volcánica negra. Este paraje, cerca de Vík, es uno de los más fotografiados del país, pero su belleza es real y sobrecogedora. Columnatas hexagonales, formaciones rocosas como Reynisdrangar y cuevas marinas crean un paisaje lunar y místico. En invierno, las auroras boreales a menudo iluminan el horizonte, mientras el viento ártico azota la costa. A poca distancia, glaciares como Mýrdalsjökull y cascadas como Skógafoss completan la experiencia. Aunque accesible en coche desde Reikiavik, el lugar exige respeto: las “olas asesinas” han cobrado vidas, por lo que se recomienda distancia prudente. La región combina accesibilidad con sensación de extremo. No es el Polo, pero evoca su fuerza, misterio y crudeza. Ideal para quienes desean una dosis intensa de naturaleza polar sin necesidad de cruceros o permisos especiales.
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